Lo que quería saber antes de decidir: esto aprendí de los métodos anticonceptivos de larga duración

29 octubre de 2026

Elegir un método anticonceptivo no es una decisión menor sobre nuestro cuerpo y proyecto de vida. 

Las mujeres podemos decidir entre métodos hormonales, de barrera, naturales, permanentes, de emergencia y de larga duración. Estos últimos llamaron mi atención pues se adaptan a mis necesidades. Te quiero contar más. 

Lo primero que descubrí con los métodos de larga duración, los debe colocar un profesional de salud, y me protegen de un embarazo por varios años con su uso, sin que tengamos que tomar un adicional o recordarnos algo más.  Me llamó la atención que logra el 99 % de efectividad y no dependen de la memoria ni de la constancia. Además, son reversibles. 

Esto es importante porque en cualquier momento pueden ser retirados y la fertilidad vuelve rápidamente. Ser mamá no es una decisión que haya terminado de definir, por eso métodos permanentes como la ligadura de trompas, no están en mi radar. 

Empecé a preguntarle a mujeres cercanas cómo se cuidaban. Una amiga me contó que llevaba tres años usando el implante, otra ha estado pensando, al igual que yo, en ponérselo y una compañera de trabajo me contó cómo había reemplazado las pastillas por un DIU. Sus respuestas no fueron casualidad. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2025, en la última década el uso de implantes subdérmicos se triplicó en Colombia. Es decir, hace diez años, si reunía a veinte mujeres en una sala, probablemente solo una planificaba con implante. Hoy, en esa misma sala, serían tres. El aumento de mujeres eligiendo estos métodos agudizó mi deseo de entender.

Para estar segura de la decisión me acerqué a Profamilia para saber más sobre anticoncepción. Allí me recibió una experta en el tema y juntas exploramos qué método me convendría más usar. Con paciencia me hizo saber que existen tres métodos de larga duración:

El primero de ellos es el implante subdérmico. Este método consta de  uno o dos implantes de material plástico flexible, casi del tamaño de un fósforo, que se colocan bajo la piel de la parte interna del brazo. Le pregunté por el funcionamiento de este método y ella me explicó que: “A través de la liberación lenta y constante de progestina (una versión sintética de la progesterona, hormona que nuestro cuerpo produce naturalmente), el implante le indica al cuerpo que no ovule. Además, espesa el moco del cuello uterino, lo que dificulta el paso de los espermatozoides hacia el útero y los vuelve más lentos: es como si tuvieran que nadar en una piscina de gelatina”. Con el implante, la menstruación también puede cambiar: en algunas mujeres se vuelve más escasa o desaparece, y en otras se vuelve irregular. Por otro lado, está el DIU hormonal o también llamado sistema intrauterino (SIU), este método es un dispositivo pequeño de plástico que tiene hormona. Su apariencia tiene forma de T y se coloca dentro del útero liberando diariamente una dosis baja de Levonorgestrel. Esta hormona es un tipo de progestina, de la misma familia que la que usa el implante subdérmico, pero aquí actúa casi exclusivamente en el útero: no recorre el cuerpo en cantidades importantes, así que los ovarios siguen funcionando con normalidad. El trabajo de este método es espesar el moco del cuello uterino evitando que los espermatozoides puedan llegar al óvulo, si algunos espermatozoides atraviesan ese moco la hormona inhibe su actividad y movilidad, además de reducir el grosor del endometrio que es la capa interna del útero, generando periodos más cortos, ligeros y menos dolorosos.

Por último está la T de cobre. Este es un dispositivo casi que igual al DIU hormonal. La diferencia es que está recubierto de cobre y no libera hormonas. Su efecto es químico y local dentro del útero, ya que el cobre genera una atrofia reversible del endometrio (la capa interna del útero donde se implantan los embriones) y  altera la movilidad y función de los espermatozoides  lo  dificulta que puedan fecundar un óvulo.

En pequeña cantidad el cobre se va disolviendo y al entrar en contacto con los fluidos del útero libera partículas que afectan a los espermatozoides, quitándoles movilidad, debilitandolos y dañando así su capacidad de fecundar. Este método no afecta nuestra ovulación permitiendo a nuestro ciclo seguir su curso natural.

Planificar no se trata de encontrar el método perfecto, sino aquel que encaja y se adapta a mi cuerpo y mi momento de vida. Los métodos de larga duración son una opción dentro de un amplio abanico. 

La cita que tuve en Profamilia me permitió no solo conocerlos, sino también la posibilidad de elegir sin miedo o dudas. Por eso, si estás pensando en iniciar un método anticonceptivo el primer paso para elegir es una consulta de asesoría donde como a mí, un profesional puede resolver tus dudas y ayudarte a encontrar un método que se ajuste a tu cuerpo, tus planes y tus necesidades.