Este cortometraje nace en medio de un proceso para preparar a las comunidades receptoras como comunidades de acogida de la población migrante refugiada y retornada de Venezuela. Es realizado por el Derecho a No Obedecer en el marco de Conectando Caminos por los Derechos, financiado por USAID e implementado por el consorcio integrado por Pact, ABA ROLI, Freedom House e Internews.