VIH Sida

El Virus de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH) es un agente viral que ataca el sistema inmunológico del ser humano, haciendo el cuerpo vulnerable a enfermedades e infecciones. Cualquier persona es susceptible de infectarse por VIH.

VIH-Sida

Aunque a veces se usan indistintamente, VIH no es lo mismo que Sida.

El VIH es el agente viral que causa el Sida.

El Sida (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es un espectro de condiciones y un conjunto de síntomas que componen un cuadro clínico complejo. Estos síntomas responden al debilitamiento del sistema inmune que, entonces, permite el acceso de gérmenes de distinta naturaleza que, poco a poco, debilitan la salud de las personas.

Vivir con VIH no es lo mismo que tener Sida. Incluso, hay personas que pueden vivir con el virus sin desarrollar el síndrome nunca.

Cómo se transmite

El VIH se transmite por tres vías principales: contacto sexual, exposición a los fluidos y tejidos corporales infectados, y de madre a hijo durante el embarazo, el parto o la lactancia materna (conocida como transmisión vertical).

No hay riesgo de contraer VIH si uno se expone a las heces, secreciones nasales, saliva, esputo, sudor, lágrimas, orina o vómito a menos que éstos estén contaminados con sangre.

Factores de riesgo

Cualquier persona de cualquier edad, sexo u orientación sexual puede ser infectada; sin embargo, el riesgo de contraer VIH-Sida aumenta cuando se tiene sexo con una persona infectada o cuyo estado de VIH es desconocido, si se tienen muchas parejas sexuales, si la persona consume drogas por vía intravenosa o tiene sexo con quienes lo hacen, o si se tiene otra ITS.

¿Cómo saber si tengo VIH?

  1. Acude a tu médico y solicita una orden para realizarte la prueba Elisa. (Antes y después de la prueba, independientemente del resultado, tienes derecho a una asesoría con personal especializado.)
  2. Si la prueba Elisa resulta seropositiva, confirma el resultado con la prueba Western Blot.

La prueba Elisa está incluida dentro del plan obligatorio de salud (POS) y tienes derecho a realizártela dos veces al año sin costo alguno. La frecuencia recomendada para realizar la prueba es cada cuatro meses.

Todas las entidades prestadoras de servicios de salud (EPS) tienen la obligación de facilitar la realización de la prueba sin costo alguno.

Vivir con VIH

Aunque todavía no tiene cura, hoy en día los tratamientos para las personas con VIH han avanzado hasta el punto en que una persona con VIH detectado a tiempo puede llevar una vida más o menos normal, siempre y cuando siga de manera permanente, disciplinada y oportuna el tratamiento.

Por lo general, el tratamiento comprende acompañamiento psicoterapéutico, asesoría psicosocial y fármacos de terapia antirretroviral (TAR); estos últimos controlan la propagación del virus.

Es necesario que una persona con VIH tome decisiones que la ayuden a mantenerse saludable a sí misma y a los demás. Entre esas decisiones, estas dos son muy importantes:

  • Mantenerse sano: Es muy importante tomar los medicamentos para el VIH según lo indicado por el profesional de la salud. No hacerlo puede causar que el nivel de virus en la sangre (la carga viral) se incremente y, entonces, los medicamentos pierden eficacia. Si los medicamentos te hacen sentir mal, coméntalo con tu médico, quien puede ayudarte a lidiar con los efectos secundarios.
  • Contar: Asegúrate de que tu pareja o parejas sepan que tienes VIH. Entonces ellos sabrán que es importante usar condones para toda la actividad sexual y se harán la prueba para VIH con frecuencia

Prevención

La forma más común de evitar una infección de transmisión sexual es mediante la utilización correcta del condón.

Aunque muchas personas dejan la utilización del condón sólo para la eyaculación, se recomienda utilizar preservativos para todo tipo contacto genital de tipo penetrativo (sexo vaginal y anal) e igualmente para la práctica del sexo oral.

Uso adecuado del condón masculino:

  1. Rasga el empaque por un lado con la yema de los dedos (por donde tiene las ranuras). No uses los dientes, las uñas, tijeras o navajas, pues el condón se puede romper.
  2. Revisa que esté lubricado y no lo desenrolles antes de ponértelo.
  3. Pon el condón en la cabeza del pene, estira la punta para que quede un espacio reservado para el semen.
  4. Presiona la punta del condón para sacar el aire y desenróllalo hasta llegar a la base del pene.
  5. Después de eyacular, sujeta el condón por su base y retíralo mientras el pene está erecto para evitar contacto con los fluidos
  6. Deposítalo en la basura. Usa uno nuevo en cada relación sexual

Uso adecuado del condón femenino:

  1. Retira el condón del empaque.
  2. Encuentra una posición cómoda. Para insertar el condón femenino, tendrás que encontrar una posición que te funcione. Es como ponerse un tampón: tienes que sentirte cómoda y tener acceso a tu vagina antes de poder insertar el condón. Puedes tratar de poniéndote en cuclillas, recostándote, o poniendo un pie sobre una silla.
  3. Sujeta los lados del anillo cerrado al tiempo. Aunque el preservativo será un poco resbaladizo a causa del lubricante, asegúrate de que tienes un agarre razonablemente firme antes de insertarlo.
  4. Inserta el anillo cerrado y el condón en tu vagina. Insértalo como un tampón. Empuja hacia arriba con el dedo.
  5. Empuja el anillo interno en la vagina, apuntando hacia la parte baja de la espalda hasta que llegue al cuello uterino. Una vez en el cuello uterino, naturalmente, se va a expandir y no podrás sentirlo más. De nuevo, esto es muy parecido a la inserción de un tampón – si todavía puedes sentirlo dentro de ti, entonces no lo colocaste correctamente.
  6. Saca tu dedo. Asegúrate de que el anillo abierto está colgando a una distancia de por lo menos una pulgada fuera de la vagina. Si cuelga mucho más, puede que tengas que comprobar si el anillo interior está insertado correctamente.
  7. Es normal que el condón femenino se mueva de un lado a otro una vez que estás teniendo sexo. Mientras el anillo interior se mantenga introducido y el pene del hombre esté dentro del condón, no hay problema. Si el pene se ha salido o el condón se ha aflojado, puedes volver a insertarlo cómodamente siempre que el hombre no haya eyaculado todavía.

 

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