Programa de Prevención de Cáncer

Programa de Prevención de Cáncer

Los cánceres son un numeroso grupo de enfermedades que implican crecimiento celular anormal con el potencial para invadir o propagarse a otras partes del cuerpo.

La prevención del cáncer es definida como una serie de medidas activas para disminuir el riesgo de cáncer. La gran mayoría de los casos de cáncer se deben a factores de riesgo ambientales, y muchos de estos factores son elecciones de estilos de vida que son controlables.

El chequeo médico periódico es vital para la detección oportuna del cáncer. Por este motivo, Profamilia cuenta con profesionales de la salud especializados en la prevención de todos los tipos de cáncer en los sistemas reproductivos.

Cáncer en el sistema reproductor femenino

Cáncer de cuello uterino

Virus del Papiloma Humano (VPH)

El VPH es un grupo de virus que se transmiten mediante relaciones sexuales sin protección y que producen lesiones en la piel y las mucosas. El VPH puede manifestarse como condilomas o verrugas o como lesiones planas en los genitales internos y externos, el ano, la boca y la faringe.

Algunos tipos de virus pueden producir modificaciones en las células, llegando a causar cáncer de cuello uterino, algunos cánceres de la orofaringe (boca y garganta), y un factor de riesgo para el cáncer de recto, en ambos sexos.

Una forma eficaz de prevenir el VPH es el uso correcto del condón en todas las relaciones sexuales. Para las mujeres, la citología es la forma más efectiva de detectarlo. En el hombre es efectiva la revisión del urólogo.

El Virus del Papiloma Humano (VPH) puede ser un factor desencadenante de cáncer, pero detectado a tiempo puede ser curado. Toda mujer mayor de 21 años sexualmente activa debe realizarse la citología cervico-vaginal.

El VPH genital es común tanto en hombres como mujeres, pero las lesiones que puede inducir el virus en el varón son menos comunes. Por lo general, el resultado más evidente del VPH genital en hombres son las verrugas, las cuales, generalmente, se pueden ver a simple vista. Es importante saber que los hombres pueden tener el VPH y transmitirlo a su pareja.

Por lo general, el VPH se detecta con una inspección visual de las lesiones tales como verrugas. Sin embargo, hasta un 50% de los hombres con VPH genital no tendrán o no desarrollarán síntomas, lo cual hace más difícil su diagnóstico

Síntomas

Por lo general, el VPH es asintomático en sus fases iniciales. Puede manifestarse con flujos persistentes que no mejoran con el tratamiento. Más avanzado puede producir sangrados genitales anormales, sangrado con la relación sexual y, si compromete otros órganos, puede producir síntomas urinarios o intestinales.

La mayoría de las mujeres pueden detectarlo a tiempo realizándose una citología vaginal por lo menos una vez al año y atendiendo los resultados de ésta, acompañada de una orientación médica.

Vacuna

Desde el 2007 se han aprobado dos tipos de vacuna contra el VPH.

Antes de ser aprobadas, ambas vacunas fueron sometidas a estudios durante más de 15 años, en los cuales demostraron ser seguras y efectivas. Después de su aprobación, se han llevado a cabo nuevos estudios que han confirmado la seguridad y efectividad de las vacunas.

El esquema de vacunación consiste en tres dosis, que se aplican por vía intramuscular en el brazo, de la siguiente manera.

Esquema recomendado en mujeres menores de 26 años:

  • La primera dosis puede aplicarse cualquier día.
  • La segunda dosis debe aplicarse seis (6) meses después.
  • La tercera dosis se debe aplicar sesenta (60) meses después de la primera, es decir, cinco años después.

Si la mujer cumple los 26 entre los intervalos de las dosis, la recomendación es que siga con el esquema con el que inició.

Esquema recomendado en mujeres mayores de 26 años y para hombres:

  • La primera dosis puede aplicarse cualquier día.
  • La segunda dosis debe aplicarse al mes o dos meses después, dependiendo de la vacuna a aplicar.
  • La tercera dosis se debe aplicar a los seis (6) meses después de la primera dosis.

Cáncer de seno

El primer síntoma reconocible de cáncer de seno suele ser un bulto que se siente diferente al resto del tejido mamario.

Otros indicadores de cáncer de seno pueden incluir engrosamiento diferente de otros tejidos mamarios, haciendo que uno de los senos se vuelva más grande o esté más abajo; un cambio en la forma o la posición de un pezón, o inversión del mismo; arrugas de la piel o formación de hoyuelos; erupción en o alrededor de un pezón, secreción del pezón, dolor constante en una parte del seno o la axila, e inflamación debajo de la axila o alrededor de la clavícula.

Prevención y detección temprana

Las mujeres pueden reducir el riesgo de padecer cáncer de seno manteniendo un peso saludable, reduciendo la ingesta de alcohol, manteniéndose físicamente activas y amamantando a sus hijos.

Para detectar a tiempo el cáncer de seno, se puede hacer una mamografía, o sea, una exploración diagnóstica de imagen por rayos X de la glándula mamaria, la cual permite identificar lesiones de mínima dimensión facilitando la detección de tumores antes de que puedan ser palpables y clínicamente manifiestos.

También es importante realizarse exámenes clínicos de seno. Durante el procedimiento, la mujer se desviste de la cintura para arriba y el profesional primero observará los senos tratando de detectar si hay anomalías en su tamaño o forma, o cambios en la piel de los senos o de los pezones. Luego, usando las yemas de los dedos, el examinador palpará suavemente los senos.

Otra forma de detectar el cáncer de seno tempranamente es mediante el autoexamen de seno, que consiste en que la mujer realice una palpación de sus propios senos para detectar si tiene alguna anormalidad en esta parte de su cuerpo. Las mujeres que no sepan hacer el autoexamen pueden aprender durante el examen clínico, preguntándole al profesional de la salud cómo hacerlo.

El autoexamen debe ser realizado como parte integral del autocuidado de cada mujer, por lo tanto puede hacerlo ella misma una vez al mes, cinco a siete días después de la menstruación, cuando la tensión del seno es menor. Es preciso hacerlo para prevenir o detectar a tiempo el cáncer de seno.

Estos son los pasos para el autoexamen de seno:

  1. Colóquese frente a un espejo, gire el tronco hacia la derecha y hacia la izquierda un par de veces e inspeccione ambos senos en busca de hoyuelos, desviaciones del pezón o descamación de la piel alrededor del pezón (areola).
  2. Ponga las manos detrás de la cabeza y haga presión, mueva los codos hacia arriba, hacia adelante y fíjese si aparecen hundimientos o abultamientos en cualquier parte del seno.
  3. Con el mismo fin coloque las manos sobre la cadera, presione hacia abajo y hacia adentro.
  4. Levante el brazo izquierdo y con la mano derecha examine su seno izquierdo. Deslice los dedos de la mano en forma circular alrededor de todo el seno. No olvide palpar también el pezón, la areola y la axila. Realice el mismo procedimiento en el seno derecho, ahora examinándose con la mano izquierda.
  5. El examen culmina exprimiendo suavemente los pezones entre los dedos índice y pulgar. Si durante este procedimiento usted detecta secreción en alguno de sus senos acuda al médico inmediatamente.
  6. Los médicos recomiendan realizar los pasos 4 y 5 acostada. Colóquese boca arriba con una almohada o toalla doblada debajo de su hombro. Levante el brazo y colóquelo sobre la cabeza. Esta posición distribuye el tejido mamario y permite detectar mejor las lesiones tumorales pequeñas. Con la mano derecha palpe el seno izquierdo y viceversa.

Cáncer de ovario

Factores de riesgo

No tener hijos es un factor de riesgo para el cáncer de ovario, probablemente debido a que la ovulación no se suprime por un embarazo. Tanto la obesidad como la terapia de reemplazo hormonal aumentan el riesgo de cáncer de ovario.

Igualmente, el cáncer de ovario se asocia con aumento de la edad, antecedentes familiares, y anemia.

Síntomas

Las primeras etapas del cáncer de ovario tienden a ser indoloras a menos que la masa creciente provoque torsión ovárica.

Los síntomas más característicos del cáncer de ovario incluyen hinchazón, dolor o malestar pélvico o abdominal, dificultad para comer, fatiga, indigestión, ardor de estómago, estreñimiento, náuseas, saciedad precoz, y posiblemente síntomas urinarios.

Típicamente, estos síntomas son causados por una masa que presiona los otros órganos abdominopélvicos o por metástasis.

Prevención

Las personas con fuerte riesgo genético de cáncer de ovario pueden considerar la extirpación quirúrgica de los ovarios como medida preventiva. El procedimiento se suele llevar a cabo después de que empieza la menopausia.

A menudo, las personas con antecedentes familiares importantes de cáncer de ovario son referidas a un consejero genético para ver si deben examinarse para mutaciones BRCA.

Tratamiento

Por lo general, el tratamiento implica quimioterapia y cirugía y, a veces, radioterapia. El tratamiento quirúrgico puede ser suficiente para tumores malignos bien diferenciados y limitados al ovario. La quimioterapia puede ser necesaria para tumores más agresivos reducidos al ovario. Para los pacientes con enfermedad avanzada, el régimen estándar combina la reducción quirúrgica con quimioterapia. Los tumores en los bordes, incluso después propagados fuera del ovario, se manejan bien con cirugía y sin quimioterapia.

Cáncer en el sistema reproductor masculino

Cáncer de próstata

Factores de riesgo

Los principales factores de riesgo para el cáncer de próstata son la obesidad, la edad y los antecedentes familiares (hermano, padre, tío).

Síntomas

Generalmente, el cáncer de próstata en las primeras etapas no causa síntomas. Cuando lo hace, estos incluyen micción frecuente, nicturia (aumento de la orina por la noche), dificultad para iniciar y mantener un flujo constante de orina, hematuria (sangre en la orina) y disuria (dolor al orinar).

Detección temprana

El cáncer de próstata puede ser diagnosticado de diferentes formas:

  • Un tacto de la próstata a través del recto.
  • A partir de una biopsia de tejido de la próstata.
  • Mediante resonancia electromagnética fusionada con un ultrasonido.
  • Análisis de antígeno prostático específico (PSA).

Tratamiento

El tratamiento para el cáncer de próstata puede implicar la vigilancia activa, la cirugía, la radioterapia —incluyendo braquiterapia (braquiterapia de próstata) y la radioterapia de haz externo—, el ultrasonido focalizado de alta intensidad, la quimioterapia, la criocirugía, la terapia hormonal o alguna combinación de estos.

Determinar qué tratamiento es más aconsejable depende de la etapa de la enfermedad, el puntaje Gleason y el nivel de PSA. Otros factores importantes son la edad del hombre, su estado general de salud y su perspectiva sobre los potenciales tratamientos y sus posibles efectos secundarios.

Cáncer de testículo

Factores de riesgo

Un factor de riesgo importante para el desarrollo de cáncer de testículo es la criptorquidia (testículos no descendidos). Otros factores de riesgo incluyen hernias inguinales, el síndrome de Klinefelter y la orquitis.

La actividad física se asocia con un menor riesgo mientras que el sedentarismo se asocia con un mayor riesgo.

Síntomas

A menudo, uno de los primeros signos de cáncer testicular es un bulto o hinchazón en los testículos.

Los síntomas también pueden incluir dolor agudo en la parte baja del abdomen o el escroto, una sensación a menudo descrita como “pesadez” en el escroto, y la agrandamiento del tejido mamario (ginecomastia).

Detección temprana y prevención

Realizarse un autoexamen testicular mensualmente puede ayudar a detectar el cáncer en una etapa temprana, antes de que se propague. La detección temprana es importante para la supervivencia y para un tratamiento efectivo.

Así se hace un autoexamen testicular:

  1. Haz el examen después de una ducha o baño caliente. El calor relaja la piel del escroto, haciendo más fácil detectar si existe algo anormal.
  2. Usa ambas manos para examinar cada testículo. Pon los dedos índice y medio por debajo del testículo y los pulgares en la parte superior. Enrolla el testículo entre los pulgares y los dedos. (Es normal que los testículos sean de diferentes tamaños.)
  3. Al sentir el testículo, puede que notes una estructura similar a un cordón en la parte superior y en la parte de atrás del testículo. Esta estructura se denomina epidídimo. Almacena y transporta los espermatozoides. No lo confundas con un nudo.
  4. Busca cualquier bulto. Las protuberancias pueden ser del tamaño de una arveja o más grandes y, a menudo, son indoloras. Si notas un bulto, consulta a tu médico. Revisa también cualquier cambio en el tamaño, forma o consistencia de los testículos.

También es recomendable hacerse un examen físico una vez al año.

Tratamiento

Los tres tipos básicos de tratamiento son la cirugía, la radioterapia y la quimioterapia.

En la mayoría de los pacientes con cáncer testicular, la enfermedad se cura fácilmente. Mientras que el éxito del tratamiento depende de la etapa, la tasa de supervivencia media a los cinco años es de alrededor del 95%.

Cáncer de pene

Factores de riesgo

Existen muchos factores de riesgo para el cáncer de pene. Entre estos se encuentran las infecciones (VIH, VPH y verrugas genitales), la mala higiene, las heridas (por esmegma, balanitis, fimosis, parafimosis y circuncisión), la edad, el cigarrillo, la exposición a luz ultravioleta y el liquen escleroso.

Síntomas

Entre los síntomas del cáncer de pene se encuentran el cambio en su color, erupciones, secreciones malolientes, dolor, llaga que no se cura dentro de las cuatro semanas (puede verse como una verruga, úlcera o ampolla), sangrado del pene o de debajo del prepucio, cambio en y fimosis.

Prevención

Se ha sugerido que al reducir el riesgo de VPH, la vacuna contra el virus reduce también el riesgo de cáncer de pene. En ese mismo sentido, usar condones previene el cáncer de pene asociado a ITS.

Un hábito que puede ayudar a prevenir el cáncer de pene es tener una buena higiene genital, que consiste en lavar el pene, el escroto y prepucio todos los días con agua. Dejar de fumar también puede reducir el riesgo.

La parafimosis se puede prevenir al no dejar el prepucio retraído durante períodos prolongados de tiempo.

Tratamiento

Hay varias opciones de tratamiento para el cáncer de pene, dependiendo la etapa de la enfermedad. Entre las opciones se incluyen la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la terapia biológica.

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